Escapadas en pareja por la provincia de Ávila

Fuera de la capital, la provincia de Ávila tiene montaña de verdad, valles templados y llanuras de ladrillo. Para dos personas que quieran salir del coche y andar, hay donde elegir.
Estas son escapadas de un día desde la ciudad, o de un fin de semana si se duerme fuera. Ninguna exige forma física especial, aunque alguna pide buen calzado.
Gredos y la Laguna Grande
La Sierra de Gredos tiene la cumbre más alta del Sistema Central, el Almanzor, y a sus pies un circo glaciar con una laguna. Desde la Plataforma, el aparcamiento donde acaba la carretera, sale un camino de piedra que llega hasta la Laguna Grande en unas horas de marcha. Largo, no difícil. Con suerte se ven cabras montesas mirando desde las rocas como si los intrusos fuerais vosotros.
Para una pareja, la caminata tiene algo útil. Durante horas se va al paso del que va más lento, se para cuando el otro lo necesita y se comparte el agua. Quien haya subido con alguien que se cansa antes que él sabe de qué hablamos. A la vuelta, con las piernas cansadas, se habla menos y se entiende uno mejor.
El Valle del Tiétar
Al sur de Gredos, todo cambia. El Valle del Tiétar es más templado, con castaños, higueras y gargantas de agua fría donde en verano se bañan los del pueblo. Sus pueblos de calles empinadas y balcones de madera piden ir despacio, cogidos de la mano, aunque solo sea para no resbalar en las cuestas.
El Barco de Ávila
En el valle del Tormes, El Barco tiene castillo, un puente de piedra sobre el río y las judías que llevan su nombre. Es buen sitio para comer y pasear la tarde junto al agua, mirando cómo baja el Tormes desde la sierra.
La Moraña
Al norte, la provincia se vuelve llana. La Moraña es tierra de cereal, de horizontes largos y de iglesias de ladrillo de estilo mudéjar. En Madrigal de las Altas Torres nació Isabel la Católica, y Arévalo, a poca distancia, tiene plazas porticadas y una historia ligada a la misma reina.
Es un paisaje para parejas que se llevan bien con el silencio. Aquí no hay sierra que tape el cielo. Al atardecer, la luz cae de lado sobre el trigo y alarga las sombras de dos personas que pasean por un camino agrícola hasta hacerlas parecer gigantes.
La Sierra de Ávila
Al noroeste de la capital, camino de Salamanca, hay una sierra baja de granito y encinas, con pueblos muy pequeños donde las casas de piedra se han ido restaurando una a una. Es la escapada más tranquila de todas. Hay poco que ver y mucho tiempo para verlo.
Cuando las cosas no salen
Una escapada en pareja casi nunca sale como se planeó. Llueve en Gredos, o el restaurante elegido cierra justo ese lunes. Lo que queda de esos viajes, años después, rara vez es la foto en la laguna. Suele ser la tarde en que todo fue mal y acabasteis riéndoos en el coche.
Ávila, la ciudad, está contada en rincones de Ávila para pasear en pareja.